Cortázar en la versión al ruso de Pável Grushkó
Por Liliana Villanueva
Deutsche Presse-Agentur (dpa)
Moscú (dpa) - Recostado sobre un gran plano de Buenos
Aires, Pável sigue el recorrido del autobús 168 en su piso moscovita.
A la altura del barrio porteño de Chacarita, su dedo índice se
detiene sobre el papel.
El autobús imaginario es parte del cuento "Ómnibus" de Julio
Cortázar, que ya circula por Moscú en forma de libro y en la versión
al ruso de su traductor, Pável Grushkó.
En su pequeña biblioteca, Grushkó imaginó en ruso las historias de
Cortázar. "No soy fiel al original", dice Pável con una sonrisa. Las
reconstrucciones literales del famoso traductor, reconocido en su
país como escritor y autor de obras de teatro, fueron leídas por
cientos de miles de rusos, que pudieron así conocer el mundo secreto
del literato argentino.
"Cuando traduzco a Cortázar, siempre cambio algo", comenta
Grushkó. "Como en la literatura, se cambia para engañar, para
reconstruir la naturalidad del texto", explica el traductor.
"Traducir no es un trabajo mecánico, sobre todo cuando aparecen
metáforas y alusiones".
Grushkó conoció a Cortázar a fines de la década del setenta, en un
encuentro de escritores en Torún, Polonia. "Me impresionó", dice
Pável. "Era enorme, un gigante, no sólo porque medía más de un metro
noventa", recuerda el escritor.
Grushkó acababa de publicar "Historias de cronopios y de famas",
que tuvo una enorme repercusión en Rusia. "Gustó mucho a nuestros
lectores", cuenta Pável, "y sobre todo entre los estudiantes, porque
era una burla a la burocracia. Aquí se interpretó como una crítica al
sistema represivo soviético".
"Uno lee y no puede dejar de traducir", reflexiona Grushkó, que
fue profesor de literatura en el Instituto Maxim Gorki y en la
Universidad Lomonosov de Moscú.
Como escritor, Grushkó reconoce la influencia del autor argentino
en su propia obra. "Al principio tuve muchos problemas, ya que
pensaba que estaba traduciendo lo que había leído", cuenta el
profesor. "Pero esta es una idea equivocada, la traducción es una
gran escuela, todo se aprende leyendo", concluye.
Grushkó nunca estuvo en Argentina, pero conoce Buenos Aires y a
sus calles a través del escritor sudamericano. "Cortázar es algo que
no me abandona", dice Pável. En estos meses fueron publicados en ruso
cuatro tomos con la obra del argentino y Grushkó continúa traduciendo
sus primeras obras.
La "Enciclopedia rusa de los personajes de la literatura" incluye
los cronopios y los famas de Cortázar. Cualquier ruso puede leer en
cirílico la definición de Grushkó sobre las "personitas verdes,
húmedas y peludas" que inventó el escritor en la década del sesenta.
"Cortázar fue y sigue siendo una sensación en Rusia. Cuando lo
traduje por primera vez en la década del setenta, traté de elegir los
temas que faltaban aquí. La crítica al poder, a la burocracia, a los
rasgos negativos y pequeño-burgueses de la gente están reflejados de
forma muy fresca en su obra. En ese sentido Cortázar fue un
revolucionario", explica Grushkó.
También relata que hubo algunos problemas con la censura, en
especial con una frase que dice "no te dejes, es obvio que tratarán
de comprar a todo poeta cuya obra influya en el panorama de su
tiempo. Del escritor y sólo de él dependerá que ello no ocurra".
Hace exactamente 15 años, el 12 de febrero de 1984, Julio Cortázar
murió en París. Muchos de sus cuentos siguen apareciendo en revistas
de literatura y sus libros pueden comprarse en cualquier libreria
rusa. No es raro encontrarse en el Metro moscovita con una cara
sonriente y concentrada en una historia de Cortázar, en la traducción
llena de humor e ironía de Pavel Grushkó.